"Viaja a donde la ilusión te lleve"

ARBANASI - Bulgaria


  Arbanasi se encuentra a pocos km de Velico Tarnovo, la antigua capital búlgara, donde allá por la Edad Media formaba parte del bonito entorno natural de la capital medieval.  

Iglesia de la Natividad. Naos
  




  No es hasta finales de del s. XV, principios del XVI, cuando se tiene la primera información de la existencia del poblado de Arbanasi, fundado por altos funcionarios del Imperio Otomano, que concedieron a la población grandes derechos para la actividad comercial, con la exención de tasas e impuestos estatales.

Casa Constantsa. Cocina
  


















  Tales privilegios hicieron de Arbanasi el lugar ideal para vivir y dedicarse a la actividad económica y comercial, su población se incrementó notablemente, y el auge económico y la prosperidad quedaron patentes en las viviendas autóctonas de Arbanasi, cuyo aspecto arquitectónico es resultado de una compleja combinación entre la tradición balcánica, la singular cultura y manera de vivir.

 
Casa Constantsa. Panadería


    Ejemplo de ellas es la casa de Kostantsa, reconvertida en museo etnológico, en la que se expone el modo de vida de aquella época.  Como todas las casas de Arbanasi, se encuentra rodeada de altos muros de piedra. En su interior las distintas estancias te retraen a la tradicional vida familiar de sus moradores.
Casa Constantsa. "Alcoba de la Parturienta"










   Anecdótica es la “alcoba de la parturienta” donde la mujer se retiraba con su hijo recién nacido durante 40 días, periodo durante el cual estaba vedada la entrada a toda persona, a excepción de la partera que cuidaba de madre e hijo.



Iglesia de la Natividad. Naos. Fachada septentrional




   Durante esa época dorada Arbanasi fue, igualmente, un importante centro religioso, testimonio de ello fue el hecho que desde mediados del s.XVI hasta finales del XVIII, fueron levantados, reconstruidos y pintados siete templos.

  
Bóveda de la naos. Santísima Trinidad del Nuevo Testamento









 Uno de los más importantes, sede de residencia de los arzobispos de Tarnovo en el s. XVII, es el complejo metropolitano de la iglesia de la Natividad. Su decoración mural es espectacular por la riqueza de temas.


Iconostasio. Naos










Zócalo del Iconostasio. "Los seis días"










   Magníficos frescos cubren todas las paredes y bóvedas. Centenares de escenas bíblicas e imágenes describen, a modo de enciclopedia iconográfica, los pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, asi como los mártires y santos del Menelogío ortodoxo.





Atrio. Fachada oriental. El Juicio Final








   Los primeros frescos datan de 1597 según inscripción conservada en los mismos.



Atrio. bóveda, El árbol de Isaias












  Tan grandiosa obra fue realizada por grupos de artistas cuyo talento, formación eclesiástica y artística, los determina como representantes de las escuelas líderes del arte ortodoxo de los Balcanes, en aquella época.


Bóveda capilla. San Juan Precursor y Cristo Pantocrator


















Atrio de la Capilla. Menelogio






  La iglesia de la Natividad consta de altar, naos, atrio y galería. La construcción se realizó por etapas. Durante la segunda mitad del s.XVI se levantó una pequeña iglesia de una nave, que ocupaba el lugar de la naos actual.




Bóveda de la Capilla. Santa Virgen Platytera








Galería. La Rueda de la Vida
   Posteriormente se incorporó la capilla de “Juan Precursor” y el respectivo atrio.




Galeria. Vista General

Galeria. Rincón del noroeste





   En la tercera etapa se cerró la galería.
















   La iglesia de la Natividad es, sin duda, un magnifico e inagualable tesoro de los muchos que atesora Bulgaria.









NESEBAR - Bulgaria




   La ciudad milenaria de Nesebar está situada a orillas del Mar Negro, se erige sobre una península rocosa relativamente pequeña, con una superficie de unos 800 m. de largo x 350 m. de ancho aproximadamente, unida al continente por un estrecho tramo de tierra.
















   En sus orígenes, del s.XII al VI a.C., Nesebar fue un asentamiento tracio, estando considerado uno de los asentamientos humanos más antiguos del Mar Negro; después pasó a ser colonia griega, y más tarde perteneció al Imperio Romano; tras la caída de éste, Nesebar se transformó en una de las ciudades bizantinas más importantes de la costa occidental del Mar Negro.



















   Actualmente es un atractivo destino turístico de Bulgaria, tanto por su excepcional ubicación, como por su milenaria historia.






   El casco antiguo de Nesebar atesora un ingente patrimonio artístico y arquitectónico. Numerosos vestigios arqueológicos dan fe de su vasta historia, restos de muralla tracia, torres defensivas de la época griega reforzando las defensas de la pequeña península, fortificaciones, ruinas romanas, así como un elevado número de iglesias ortodoxas de la época bizantina, decoradas con magníficos frescos.







   En el Museo Arqueológico de Nesebar se exhibe todo el material hallado en las excavaciones realizadas, piezas, fragmentos y restos de las civilizaciones que habitaron la península a lo largo de los años: tracios, griegos, romanos y bizantinos.








 De las numerosas iglesias, que perviven en Nesebar, destacar la iglesia del Santo Cristo Pantocrator, una de las mejor conservadas, las ruinas de la Basílica de Santa Sofía, construida a finales del s. V.























La Iglesia de San Esteban, la de San Juan de Alitergetus, la de Santa Paraskeva, todas ellas declaradas Monumento Arquitectónico de importancia nacional.













































   Otro atractivo de Nesebar es su irregular casco histórico, con sus calles empedradas, repletas de pequeñas tiendas de recuerdos, y las tradicionales casas de madera, representativas de la arquitectura típica del Mar Negro en el s.XIX.










   En 1983, la Unesco incluyó a Nesebar en el registro de Ciudades Patrimonio de la Humanidad.






MONASTERIO DE BACHKOVO - Bulgaria


  
 Más de un centenar de monasterios ortodoxos se diseminan por la geografía de territorio búlgaro, centros espirituales, conservadores de la cultura búlgara durante los prolongados periodos de dominación o invasión, sufridos a lo largo de su dilatada historia.












   A menos de 30 km de Plovdiv, en medio de la serena naturaleza de las montañas Rhodopes se encuentra uno de esos monasterios, el segundo en importancia, tras el de Rila, el Monasterio de Bachkovo.










   El Monasterio de Bachkovo fue fundado por un príncipe armenio a principios del s.XI.

 






 Durante la dominación otomana fue destruido y saqueado. Siendo reconstruido en el s.XV.

























   Al complejo monástico se accede por un empinado paseo, donde se apiñan numerosos puestos donde se ofrece una gran variedad de artículos, helados, mermeladas, miel, artesanía, etc.

  








 Tras una puerta fortificada se accede al monasterio, éste se aglutina en torno a dos patios, en uno de ellos podemos admirar la pequeña iglesia de San Arcángel, la más antigua del conjunto, con un pequeño pórtico decorado con primorosos frescos.


   Junto a ella, la Iglesia de la Asunción de la Virgen, donde destaca un magnífico iconostasio dorado, y los extraordinarios iconos que embellecen muros y bóveda.

 



 
En el segundo patio se encuentra la iglesia de San Nicolás, construida a principios del s.XIX. Sus fabulosos frescos, son obra del genial artista búlgaro Zahari Zograf, de ellos destaca, en el pórtico, la espléndida pintura del Juicio Final.








   En el edificio que separa sendos patios, se halla el refectorio, le antecede una cocina, anexa al mismo. El refectorio es una pieza singular e impresionante, se encuentra cuajado de pinturas murales de gran valor artístico, y en el centro una enorme mesa de piedra que ocupa longitudinalmente toda la estancia.

   


















Un ambiente monacal de apacible quietud y silencio se respira en el complejo, intensificando gratamente la sensación y el recuerdo que produce visitar el Monasterio. 

PLOVDIV - Bulgaria



   Plovdiv es una de las ciudades más antiguas de Europa, con casi siete milenios de historia. Auges y decadencias jalonan su dilatada historia, que se remonta al Neolítico (6000 años a.C) cuando tienen lugar los primeros asentamientos humanos en el  poblado prehistórico descubierto en la colina Nebet Tepé, una de las siete colinas que rodean la ciudad de Plovdiv.

 




 Situada en el hermoso valle de Tracia a orillas del río Maritsa, es en la actualidad la segunda ciudad más poblada de Bulgaria.





   La ciudad fue fundada por los tracios que la rodearon de gruesas murallas de piedra para su defensa, no obstante la riqueza de la tierra fue objeto de codicia para sus poderosos vecinos, siendo conquistada por Filipo II de Macedonia en el s.IV a.C. a la que puso su nombre: Filipópolis

 





 En el año 46 d.C pasó a manos del Imperio Romano, rebautizada con el nombre de Trimontium, por su singular ubicación en tres colinas o montes. Fue una época de esplendor para la ciudad, declarada metrópolis de la provincia de Mesia, se construyeron imponentes edificios públicos.

  










 Tras la caída del Imperio Romano Trimontium pasó a ser ciudad fronteriza del Imperio Bizantino. En el s.IX en virtud de un tratado de paz entre Bizancio y Bulgaria, la ciudad se incorporó al territorio del Estado búlgaro bajo el nombre de Paldin.



 En el s.XIV los turcos otomanos invadieron la península Balcánica, conquistando la ciudad a la que denominaron Filibé. El nombre de Plovdiv aparece por primera vez en el s.XV.

   Los cinco siglos de dominación otomana terminaron tras la Guerra Ruso-Turca de 1877-1878 que supuso la liberación de Bulgaria.

   En 1945, tras la II Guerra Mundial Bulgaria pasó a formar parte del bloque del Este, hasta los cambios políticos de 1989.

  










 Plovdiv conserva las huellas de cada una de esas etapas que han ido modelando la ciudad actual, monumentos antiguos, conjuntos arquitectónicos de épocas remotas, iglesias de gran valor histórico, vestigios todos ellos que han hecho de Plovdiv una ciudad única y singular a lo largo de su milenaria historia.

   Destacar por orden cronológico el Tesoro tracio de Oro del s.IV – III a.C  que se expone en el Museo Arqueológico.

   El Teatro Antiguo construido a comienzos del s.II es uno de los edificios públicos más representativos e importantes de Trimontium. Edificado en mármol, según los cánones de la arquitectura romana, tenía un aforo para 5000 espectadores. Frisos, cornisas y estatuas evocan la suntuosa decoración del escenario. Del Anfiteatro se conservan 20 filas separadas en forma radial por pasillos.

  























 El Estadio Antiguo, construido a finales del s.II, con un aforo de 30000 localidades, se encuentra por debajo de la plaza Dzhumayá y la calle principal de Plovdiv, se conserva el costado norte al que se puede acceder.

 




 Del periodo Otomano se conservan mezquitas y baños turcos.
















  
 Numerosas iglesias renacentistas de culto ortodoxo oriental se diseminan por el casco antiguo de Plovdiv. Espléndidos iconostasios primorosamente tallados, unos en piedra como el de la Iglesia de San Demetrio, otros en madera, en la Iglesia de San Constantino y Sta. Elena, vistosos iconos, paredes profusamente decoradas, que invitan a la contemplación, a la vez que brindan tregua y respiro al visitante.











































   El casco antiguo de Plovdiv tiene un encanto  peculiar,  las elegantes y vistosas mansiones construidas en los s.XVIII y XIX, por la incipiente burguesía de comerciantes y empresarios búlgaros conforman un conjunto arquitectónico de sorprendentes colores, con fachadas salientes ricamente decoradas.

  





 El conjunto presenta el aspecto distintivo de la arquitectura renacentista de Plovdiv, donde se armoniza la opulencia y suntuosidad de las mansiones con la sobriedad de las estrechas y escabrosas callejuelas de piedras.




  Actualmente estas mansiones están consideradas monumentos de la cultura, su restauración ha sido premiada con una medalla de prestigio por el ICOMOS, institución de la UNESCO, por conservar y divulgar el patrimonio histórico.












   Plovdiv ha sido nombrada Capital Europea de la Cultura para el 2019